|

El
órgano informativo del
Centro de Recursos y Asesoría
al servicio de los Institutos
Bíblicos de
América
Latina y el Caribe
Última edición:
2008, No. 1

Facilitando el
intercambio
para el desarrollo de los
líderes en la enseñanza
CRA@ElAsesor.org
Apartado 0818-00792
Panamá, REP. DE PANAMA
Tel: (507) 261-3391
Fax: (507) 261-4054
|
|
Prioridad 1: La Formación
Ministerial Transgeneracional
Por Jorge Echazábal y Rodney Boyd
Bloque sobre bloque, que se superponen a la
vez que se extienden, nuestro ministerio transformador se va
constituyendo en un extenso muro. Así procuramos que sea nuestro
aporte en relación con las siguientes generaciones. No estamos solo
ligados en tiempo y espacio; la transmisión del evangelio y del
ministerio de generación a generación lleva un pegamento que los
une. Los bloques se traslapan para dar fuerza al muro. Significa que
nuestra fortaleza e influencia actual determinarán la firmeza y el
impacto ministerial de aquellos que hoy reciben de nosotros, pero
mañana nos relevan.
Porque cada maestro comprometido es un líder,
responsable de dejar una huella, un legado inspirador para esos
ministros que vienen de tan variados trasfondos culturales y
sociales para capacitarse mejor en el Instituto Bíblico. Es allí
donde 2 de Timoteo 2:2 se convierte en la carta de
navegación para esos ministros multiplicadores. Entregaran un modelo
o ejemplo eminente y un contenido relevante. En este proceso estamos
conscientes de cuándo comienza, pero nunca podemos determinar cuando
llegará a su final porque es una constante TRANSGENERACIONAL.

En este punto es importante reflexionar que
hay una acción de la educación cristiana entendida como
INTERGENERACIONAL que se refiere a la necesaria tendencia de
involucrar en el proceso de manera integral a todos los componentes
de la comunidad (padres, hijos, adultos, jóvenes, niños, etc.). Esta
es la tarea de la educación cristiana en la Iglesia Local, dar un
lugar importante a cada miembro. Pero al acuñar este término
TRANSGENERACIONAL hablamos de la parte del proceso en la que
individuo es llamado por Dios al ministerio, etapa en la cual se
inicia un nuevo ciclo dentro de los propósitos divinos.
La cadena que el Apóstol Pablo inicia de
transmisión ministerial nos obliga a pensar entonces en tres
conceptos generacionales: La generación natural,
de la vida (de padres a hijos en el plano humano, familiar), la
generación espiritual (de “padres
espirituales”, como la relación de Pablo y Timoteo, a quien él llama
mi hijo) y, derivada de esta, la generación ministerial.
Es esta última la que nos ocupa, en el momento en que el Centro de
Recursos y Asesoría propone a la familia educativa Latinoamericana
pensar en algo como “Prioridad 1: La Formación Ministerial
Transgeneracional”, basada en 2 Timoteo 2:2.
A lo que se estima como un valor intrínseco,
pero reconocible por la transmisión verbal desde la primera
generación (“lo que me has oído decir…”-
versión NVI) comunicada a la segunda generación (“encomiéndalo”
–tu-) se le aplica el método de transmitir,
confiar, multiplicar, sobre una base de idoneidad y fidelidad
exigida a la tercera generación (a creyentes –ellos-
“dignos de confianza, que a su vez estén capacitados…”).
Estos últimos ejercerán influencia sobre una cuarta generación (para
enseñar a otros…) y así sucesivamente.

Estamos hablando de entregar un legado, una
herencia de un ministerio de impacto que se renueva constantemente,
como el águila renueva su plumaje. Todos, desde la primera
generación hasta las siguientes se mantendrán vigentes por medio de
la actualización y la renovación. No es un “entregar” y despedirse;
es mantener vivo y relevante el ejemplo motivador. Pablo resume este
modelo cuando menciona que: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo
ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda
atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al
premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Fil.
3:13-14). Las generaciones humanas se relevan, la generación
espiritual – ministerial se releva y se superpone mientras se
fortalece.
Lucas habla en Hechos del ministerio de Jesús
como “lo que comenzó a hacer y a enseñar” (1:1). Luego se vio esa
continuidad por la obra del Espíritu Santo en los discípulos y
llamados los del “camino” y luego con una mayor identificación como
“los cristianos”. En el CRA queremos ser de influencia para
facilitar procesos de intercambio que nos conduzcan otra vez a
modelos formativos de discipulado y mentoría, refinando así el alto
llamamiento del ministerio de la enseñanza y manteniendo el
continuum de la generación espiritual – ministerial.
El Espíritu del Maestro seguirá ligando cada
uno de esos bloques, el muro se hará fuerte y mantendrá su
continuidad contribuyendo a la vitalidad de los ministros y la
Iglesia Local. Dios seguirá encargando a hombres y mujeres fieles e
idóneos y nosotros estaremos allí con su ayuda, para ser parte de
tan importante proceso.
|